Hay momentos en el año que se presentan ideales para que la comunidad vinera se encuentre y celebre la labor diaria, el esfuerzo silencioso detrás de cada servicio y la complicidad de compartir una misma pasión. El pasado miércoles 10 de junio, los sommeliers locales fuimos convocados a una cita muy especial. La invitación llevaba la firma de Caminos del Vino, la reconocida importadora.
El motivo no era menor: celebrar el Día Internacional del Sommelier (conmemorado originalmente el 3 de junio) y, al mismo tiempo, darnos el enorme privilegio de conocer en exclusiva su nuevo hogar antes de su apertura formal al público en los días posteriores.
PublicidadEste humilde servidor no pudo menos que maravillarse al ingresar al recinto. La vieja y recordada tienda, que durante tanto tiempo nos recibió a media cuadra de allí, en un local anexo al Holiday Inn Hotel de Asunción, ha dado paso a un espacio imponente, moderno y pensado al detalle para el disfrute sibarita.
Ubicada estratégicamente sobre la Avenida Aviadores del Chaco casi Molas López, en pleno corazón corporativo de Asunción, la nueva tienda impacta desde el primer vistazo por su diseño sobrio y sumamente elegante. Un gran acierto arquitectónico es su accesibilidad. Cuenta con un amplio estacionamiento en el frente, pero también ofrece la comodidad de un ingreso por la parte trasera sobre la calle 34 Curuguateños, que dispone de espacio de sobra para albergar a los numerosos vehículos de los wine lovers que, sin duda, harán de este sitio su parada obligatoria.
PublicidadARQUITECTURA PENSADA PARA EL DESCORCHE. El mobiliario y la disposición del espacio interior estuvieron a cargo del reconocido arquitecto Karol Cantero, quien logró plasmar una armonía perfecta entre la funcionalidad comercial y la calidez que exige el mundo del vino. Al entrar, la mirada se eleva hacia un precioso entrepiso en la parte frontal, equipado con unas pocas mesas y sillas dispuestas con absoluta delicadeza, una invitación abierta y tentadora al descorche ocasional y a la charla relajada.
Pero el recorrido no termina allí. En la parte posterior de la tienda se descubren dos amplios salones diseñados para albergar catas, masterclasses y las múltiples actividades dirigidas a los socios de El Cántaro, el club de vinos que lleva la firma de Caminos. Lo más destacable, y que demuestra que aquí se entiende el vino en su totalidad, es la incorporación de una cocina bien equipada. Un complemento gastronómico fundamental para garantizar que cada botella descorchada encuentre su justa armonía.
PublicidadLa velada se inició con las palabras de Antonio León, gerente general de Caminos del Vino, quien de manera muy breve pero sumamente cálida dio la bienvenida a los invitados. Más allá del agradecimiento a nuestro oficio, León dejó picando la expectativa en el aire al prometer que muy pronto se anunciarán importantes novedades de mercado. Un anuncio que, conociendo la impecable trayectoria de la casa, mantendrá atentos a todos los vineros de ley.
JOYAS LÍQUIDAS EN FORMATOS INUSUALES. La propuesta de la noche fue, sencillamente, una síntesis de buen gusto y la generosidad. Para dar la bienvenida, la casa decidió tirar la copa por la ventana sirviendo un espectacular Nicolas Feuillatte Palmes d'Or vintage 2005 en un imponente formato doble magnum (la mítica botella de 3 litros, conocida como Jeroboam). Nos encontramos ante un Champagne con una evolución increíble; los años en botella le han sentado más que bien, mostrándose muy complejo en nariz, con ricas notas terciarias, y una boca sumamente cremosa donde se destaca una acidez perfecta. Un lujo líquido para abrir el apetito y los corazones.
Posteriormente, el viaje sensorial nos llevó a cruzar la cordillera con Milla Cala 2021, de Viña Vik. Este celebrado blend tinto chileno, con una sólida base de Cabernet Sauvignon bien acompañada por Carmenere y Merlot (y que según la añada puede incorporar sutiles pinceladas de Syrah o Cabernet Franc), demostró el valor de la paciencia tras sus más de 15 meses de guarda en roble francés. Particularmente considero que es un vino que huele y sabe a Chile, entregando una auténtica tipicidad regional y una elegancia que conquistó a los colegas presentes.
El nivel se mantuvo por todo lo alto cuando llegó el turno de Bramare Malbec 2020 Luján de Cuyo de Viña Cobos, esta vez en formato Magnum (1,5 litros). Este muy buen embajador de la viticultura argentina es un complejo blend de diversos Malbec cultivados por varios productores del histórico departamento mendocino, y cuenta con una respetable crianza de 18 meses en roble francés. En nariz se mostró muy frutal, donde la clara presencia de las notas de roble no impidió captar tanto la fruta roja y negra como sus sutiles características florales. En boca fue una delicia: acidez muy fresca, taninos redondos y bien presentes, más un larguísimo final. Una etiqueta que, definitivamente, nunca decepciona.
Para cerrar el despliegue de tesoros líquidos con broche de oro, la escena se vio engalanada por un gigante de 9 litros (formato Salmanazar): el Nicolas Feuillatte Brut Reserve. Si bien costó un poco el descorche por las dimensiones de semejante pieza, el esfuerzo valió absolutamente la pena. Nos encontramos con un Champagne fresco, vivaz y marcadamente frutal que terminó por enamorar a todos los paladares de la sala.
GASTRONOMÍA A LA ALTURA DE LA CITA. Una propuesta enológica tan demoledora necesitaba un respaldo sólido en la cocina, y la organización no dejó ningún cabo suelto. La comida estuvo a cargo del catering del Grupo Takuare'e, comandado con maestría por sus propietarios, María Salinas y José Torrijos. El servicio, impecable y fluido, contó además con la atenta y minuciosa supervisión del chef ejecutivo Freddy Coronel.
Como muestra final de la fina hospitalidad que caracteriza a los hacedores de Caminos del Vino, todos los invitados recibimos al partir un obsequio muy especial: una botella de vino seleccionada de entre las prestigiosas marcas representadas por la importadora, un tierno recordatorio para continuar la celebración en casa.
Si bien este cristiano debió retirarse medianamente temprano porque los compromisos del día siguiente arrancaban a primera hora, supe que la fiesta continuó hasta altas horas con más descorches sorprendentes, muy al estilo de Caminos del Vino.
En suma, una noche para el recuerdo que nos demuestra que el mercado local sigue creciendo gracias a espacios que dignifican el vino y nos invitan, siempre, a seguir chocando las copas.
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