Por Daniel Fassardi

Cuando el termómetro sube, el vino también ajusta su lenguaje. En los días de calor, los blancos encuentran su mejor escenario: son más ligeros en estructura que la mayoría de los tintos, se disfrutan a baja temperatura y su acidez natural aporta esa sensación refrescante que el paladar agradece. A esto se suma otro factor clave: armonizan con la cocina más liviana que suele dominar la mesa en esta época del año.

Aunque el consumidor paraguayo ha sido históricamente fiel a los tintos, la escena comienza a mostrar matices distintos. Cada vez más aficionados se animan a explorar blancos de diversos estilos, descubriendo que frescura no es sinónimo de simpleza y que la diversidad aromática de estas etiquetas ofrece múltiples posibilidades de disfrute.

El mercado actual presenta una oferta amplia y heterogénea. Las góndolas exhiben desde opciones jóvenes y vibrantes hasta blancos de mayor volumen y complejidad. Esta diversidad, sumada a las diferencias de precio entre etiquetas, puede generar dudas al momento de elegir. Sin embargo, una buena experiencia enológica no depende necesariamente de una inversión elevada. Existen vinos accesibles que expresan con honestidad su origen y cumplen con solvencia en la copa.

Con ese espíritu, reunimos una selección de ocho vinos blancos que destacan por su equilibrio entre calidad y precio. Etiquetas pensadas para beber bien, sin complicaciones, y que confirman que el disfrute no siempre requiere grandes desembolsos.

Al elegir un blanco para el verano conviene priorizar perfiles de buena acidez, aromas nítidos y final refrescante. Variedades como Sauvignon Blanc, Chardonnay sin madera o blends jóvenes suelen ofrecer esa combinación de frescura y expresión frutal que funciona tanto como aperitivo como en la mesa. Servidos entre 8 y 10 °C, despliegan su carácter con precisión y mantienen su vivacidad a lo largo del consumo.

Otro aspecto relevante es su versatilidad gastronómica. Pescados, mariscos, ensaladas, preparaciones con vegetales o platos de sabores delicados encuentran en los blancos un aliado natural. La frescura limpia el paladar, resalta los matices del plato y permite que el conjunto se mantenga equilibrado.

La creciente presencia de estos vinos en el mercado local confirma que el consumidor está dispuesto a explorar nuevas experiencias. El vino blanco, lejos de ser una opción secundaria, se posiciona como una alternativa contemporánea, accesible y plenamente disfrutable.

A continuación, los elegidos.

PublicidadTOMMASI LE FORNACI LUGANA DOC. Elaborado por este muy prestigioso productor italiano íntegramente con la variedad blanca Turbiana (Trebbiano di Lugana), este vino blanco es apreciado por su frescor, notas a fruta tropical y cítricos. No puede faltar en tu heladerita para tenerlo a mano. Será compañero perfecto de pescados, mariscos y aperitivos, como bruschettas. Aunque también vale que sea servido solo para un disfrute mayor. Imperdible.

MARTINO PEDRO XIMÉNEZ. ¿Un vino blanco seco hecho con la variedad Pedro Ximénez? ¡Sí! Esta bodega mendocina, llegada en 2025 al país, produce esta etiqueta distinta por su perfil aromático donde sobresalen las flores blancas y las notas cítricas y una boca muy fresca de intensidad media. Las uvas provienen del Valle de Uco. ¡No pierdas la oportunidad de llevar a tu copa algo diferente! 

PublicidadAVES DEL SUR RESERVA CHARDONNAY. Un verdadero BBB (bueno, bonito, barato). Elaborado por la bodega chilena Viña del Pedregal (una de las más antiguas del continente, con 200 años de vida), este vino seduce por su perfil aromático típico de la cepa (piña, manzana, toque cítrico) y una boca muy fresca y equilibrada. Las uvas provienen del Valle de Loncomilla. Otro imprescindible.

NICASIA VINEYARDS BLANC DE BLANCS. Un ensamblaje blanco que te dará grandes satisfacciones en la copa. Tiene 60% Viognier, 25% Gewürztraminer y 15% Sauvignon Blanc que garantizan complejidad de aromas (por sobre todo durazno, damasco y flores blancas), buen volumen de boca (tiene paso por roble) y mucho frescor. Sin dudas, la bodega argentina Catena Zapata sabe lo que hace, y con esta etiqueta lo demuestra cabalmente. 

PublicidadMONTES LIMITED SLECTION SAUVIGNON BLANC. Todo lo que elabore esta viña chilena siempre tendrá una gran calidad. Las uvas para esta etiqueta provienen de la DO Leyda, ideal para el cultivo de variedades blancas. ¿El resultado? Un producto excelente. En nariz se muestra intenso, con aromas a lima y pomelo que son acompañados de atractivas notas a piña, mburucujá y un toque cítrico. En boca es jugoso, muy fresco, equilibrado y de final persistente. ¡Rico!

ERRAZURIZ ESTATE SAUVIGNON BLANC. Tiene todo lo que se espera de un vino de esta variedad: buena intensidad aromática, notas herbáceas y cítricas, excelente acidez, cuerpo ligero y largo final. Es elaborado con uvas cultivadas en la región vitivinícola chilena de Aconcagua y, lo mejor de todo, es su precio. Imperdible.

PublicidadMARQUES DE VIZHOJA. Nos encontramos con un ejemplar español, elaborado 100% con uvas Albariño bajo la DO Rias Baixas (subregión Condado do Tea). No lleva crianza y es considerado un “vino de autor”. Es elegante y se abre en nariz con aromas cítricos, manzanas verdes, pera y cierta mineralidad. De paso ligero, con acidez alta, ideal para acompañar mariscos, ensaladas y quesos blandos suaves.

ÁLAMOS MOSCATEL DE ALEJANDRÍA. No es común encontrar en esta región muchas propuestas elaboradas con esta uva (y que sean vinos secos). Es de color amarillo y brillante a la vista; en nariz es muy floral (típico de la cepa), sumando también notas a manzanas y piñas. De muy buena intensidad de sabor en boca, acidez equilibrada y un final persistente. Un muy buen ejemplar que lleva detrás el sello de calidad de la bodega argentina Catena Zapata.

Para cerrar un detalle. Todas estas etiquetas pueden ser adquiridas a través de In Vino Veritas Club Privado. Alcanza con contactarlos vía Instagram o Facebook.