Por Lionel Marguet

Desde los inicios de mi presencia en Paraguay, siempre me he hecho preguntas sobre el estado de conservación y el potencial de guarda de los vinos sudamericanos. Mi propósito, siendo de cultura vinícola europea, ha sido la búsqueda de vinos con una mineralidad y acidez correctas para ver la evolución de estos vinos a lo largo de los años.

Últimamente, y gracias a un creciente interés por la cultura vinícola por parte del consumidor paraguayo, ciertas bodegas se han interesado por considerar este tipo de concepto organizando catas verticales diversas y desarrollando su comunicación alrededor de la capacidad de guarda de sus vinos Premium.

Hace poco, descubrí que una de las bodegas chilenas más destacable por la mineralidad de sus vinos me permitió descubrir las evoluciones de la Cabernet Sauvignon después de 13 años. Me estoy refiriendo al Aresti Family Collection Cabernet Sauvignon 2001.

La 2001 fue una cosecha complicada. A pesar de las dificultades, fue una añada que presenció poca lluvia y con buenas temperaturas, que le permitieron concentrar aún más sus racimos.

Fue el propietario de la viña, Don Vicente Aresti, quién visionariamente guardó una parte de la producción de la cosecha 2001 de Family Collection. Cosechado a mano y con 18 meses de guarda en roble francés, don Vicente supo que el vino tendría potencial, pero había que esperar. Y así lo hizo, pero no alcanzó a ver sus resultados en vida.

Este lote, recuperado gracias al cuidado y control del enólogo Jon Usabiaga, acaba de salir a la luz ofreciendo un Cabernet Sauvignon del Valle de Curicó cuya guarda sin dudas lo hizo crecer.

Es un 100 por ciento Cabernet Sauvignon, ensamblaje de dos viñedos de la viña en Curicó que permiten ofrecer expresión frutal y alta mineralidad, que ahora se encuentra en su máxima expresión con aromas a fruta negra, toques especiados a vainilla, con estructura y taninos marcados, y un vivo color que no demuestra sus 13 años de guarda. Un vino elegante, con fruta expresiva, del que solo hay 3.600 botellas.

“Cuando descubrimos este vino guardado en las cavas de Don Vicente en la bodega de Curicó, y vimos su impresionante evolución, decidimos de inmediato sacarlo al mercado y compartir esta oportunidad única de probar un vino Chileno de 13 años de guarda”, aseguró Matías Rivera, el gerente general de la viña.

Antes de que se agote esta maravilla, un consejo: corran a adquirir dos botellas... Una para comprobar la excelente evolución y complejidad adquirida a lo largo de estos 13 años y, la otra, para conservarla un par de años, pues se trata de un vino que aún nos ha de revelar más cosas.

Para más detalles sobre esta añada e incluso para adquirir el producto, los interesados pueden escribir a [email protected]